sábado, 2 de enero de 2010

Otro más para la cuenta

Ya estamos en un nuevo año, y como la tradición me manda, toca hacer examen de conciencia del año anterior.
El 2009 ha sido un año... intenso. Creo que esa es la mejor palabra que puedo encontrar para definirlo. Hasta el final, mi vida este año ha sido una puta montaña rusa.
El año pasado comenzó muy bien, para a los pocos días torcerse y volver (afortunadamente) a enderezarse con la misma rapidez. Y el resto del tiempo ha sido un continuo subir y bajar, mezclando a partes prácticamente iguales la euforia y la alegría con la tristeza y la desesperación. 2º de bachillerato en general, viaje a Italia, semana santa, la ruptura, los llantos constantes, el pregón de las fiestas patronales, los exámenes finales, las notas, selectividad, las celebraciones, la media, la graduación, las barbacoas, elegir carrera, los cumpleaños, los días enteros en la playa, los campos de trabajo, la feria, las fiestas, el camping, la mayoría de edad, la universidad, el viaje a sevilla, el examen del FCE, más salidas...
Decepciones con la gente, conmigo misma, con el mundo en general...
Gente muy importante que ya no es lo que era, el descubrimiento de personitas muy especiales, hastío. Han sido demasiadas sensaciones para un año que ha ido a trompicones. No digo que haya sido malo, pero no me deja un excesivo buen sabor de boca. Desde luego, ha sido un año de los que no se olvidan, por unos motivos o por otros. Pero en fin, a veces por mi culpa y a veces sin motivo, las cosas son las que son, y el tener a quienes tengo ahora me compensa la pérdida de otros. Por mucho que me dé por recordar otros tiempos (¡no tan lejanos!)
Y por último, yo no creo en los típicos propósitos para el año que acaba de comenzar, que si voy a adelgazar, hacer deporte, salir menos y estudiar más, etc.
Sólo pido un poco de cordura y de sensatez, por mí misma, que la necesito... y un botón de pausa para poder para el tiempo un ratito, respirar hondo, y andar despacito, despacito.

1 dolores de cabeza:

Kandralin dijo...

Me recuerdas tanto a mí...y a todas las cosas que alguna vez pensé sin darme una tregua...

Besos

pd. mejor ser caracol que dejar que la vida te pase por delante de los ojos en un santiamen