sábado, 17 de octubre de 2009

Te quedan cicatrices, mas ninguno las verá.

Cuando por fin vuelvo a meterme en la cama, ya no sueño con el abuelo Jack y Andrew jugando a strip-póker. En su lugar, sueño que estoy en la cama de un hospital, y que mis brazos están negros y azules por la acción de un suero intravenoso. Levanto la vista y veo a un puñado de personas apiñadas en torno a mí, un círculo de cabezas alrededor de una lámpara colgante. No puedo reconocer sus caras porque estoy deslumbrada, pero oigo sus voces hablando de mí.
-Después de todo, sus órganos no nos sirven -dice el médico-. Nunca he visto a una paciente con tan pocas piezas. Ni siquiera tiene recambios.
-¿A qué se refiere? -pregunta Andrew.
Lleva puesta su bata y le cuelga un estetoscopio del cuello. Parece un médico, no un novio.
-Me refiero a que ella... bueno, eche un vistazo usted mismo.
El médico aparta mi bata con un amplio y teatral movimiento de la mano, y siento que mi piel queda expuesta a la multitud. Quiero preguntar qué está pasando, pero cuando abro la boca no sale nada. Sólo el silencio desesperado de las pesadillas.
-Está hueca -dice Andrew con excitación, como si no me conociera y yo planteara un interesante misterio clínico-. Mire esas marcas. Debe de habérselas hecho ella misma.
Oigo el agudo pitido del monitor que significa que mi corazón ha dejado de funcionar, el sonido de la muerte de todos los episodios de Urgencias. "Bueno, así que es esto -pienso-. Estoy muerta. Muerte por destripamiento."
Pero por supuesto no estoy muerta. Y cuando me despi
erto y me doy cuenta de que el horrible ruido procede de mi despertador, me siento decepcionada. Quería averiguar qué ocurría a continuación.


2 dolores de cabeza:

anfipatica dijo...

no te sientas decepcionada...
:)

anfipatica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.