El amor me dió la bienvenida, pero mi alma retrocedió culpable de polvo y pecado. Pero el amor irreflexivo, contemplando mi creciente debilidad desde mi primer embeleso se acercó a mí, inquiriendo dulcemente si carecía de algo.
No hallo la forma de decir que no (pero) dando vueltas no se está mejor. Perderé de nuevo la razón por ver tu sombra en el telón, y ya no quiero ni reconocer que hubo un momento en que perdí la fe. Hasta que pueda daré la vida por ser el sueño en el que siempre crees.